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Terapia Sexual

La terapia sexual consiste en un conjunto de estrategias y técnicas terapéuticas. El objetivo es resolver los problemas que la persona tenga relacionados con su sexualidad.

Aunque habitualmente se presenta en el marco de un trabajo conjunto, una terapia sexual puede ser tanto individual como de pareja.

El fin es que la persona goce de un alto bienestar general, durante sus relaciones sexuales y fuera de ellas.

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Unidad Sexología Clínica

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Disfunción Eréctil
La disfunción eréctil, también conocida como impotencia sexual masculina,es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

Debe diferenciarse de otros problemas sexuales, como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada y ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo.
Se trata de un problema frecuente que si no se trata puede llegar a afectar a las relaciones con la pareja, la familia y el entorno laboral y social.

Causas
La impotencia o disfunción eréctil puede originarse por:

Causas psicológicas
En estos casos, el pene no presenta ninguna alteración física, sin embargo, enfermedades como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual.

También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.
Causas vasculares
Este tipo es muy habitual. El pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad. Fumar, la hipertensión arterial, la diabetes, algunas enfermedades cardiacas y aumento en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.

Causas neurológicas
En estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o tras algunas intervenciones quirúrgicas en la pelvis.

Causas hormonales
Son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.

Causas farmacológicas
Existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardiacas y los trastornos psiquiátricos.

Eyaculación Precoz
La eyaculación precoz ocurre cuando un hombre eyacula antes de lo deseado, ya sea por él o por su pareja, al tener relaciones sexuales. La eyaculación precoz es un problema sexual frecuente.
Siempre que suceda con poca frecuencia, no es motivo de preocupación. Sin embargo, se te podría diagnosticar eyaculación precoz si tú:

  • Siempre, o casi siempre, eyaculas en menos de un minuto después de la penetración
  • Nunca, o casi nunca, eres capaz de retardar la eyaculación cuando tienes relaciones sexuales
  • Te sientes angustiado y frustrado, y tiendes a evitar la intimidad sexual en consecuencia

Factores tanto psicológicos como biológicos pueden tener un rol en la eyaculación precoz. Aunque a muchos hombres les da vergüenza hablar al respecto, la eyaculación precoz es una afección frecuente que puede tratarse. Los medicamentos, el asesoramiento psicológico y las técnicas sexuales que retardan la eyaculación, o una combinación de estos elementos, pueden ayudar a mejorar la vida sexual para ti y para tu pareja.
Causas
No se conoce la causa exacta de la eyaculación precoz. Si bien alguna vez se pensó que solamente era psicológica, los médicos ahora saben que la eyaculación precoz implica una interacción compleja de factores psicológicos y biológicos.

Causas psicológicas
Los factores psicológicos que podrían tener un rol incluyen:

  • Experiencias sexuales tempranas
  • Abuso sexual
  • Problemas de imagen corporal
  • Depresión
  • Preocupación por la eyaculación precoz
  • Sentimientos de culpa que aumentan tu tendencia a apresurarte durante los encuentros sexuales

Otros factores que pueden intervenir incluyen:

  • Disfunción eréctil. Los hombres que sienten ansiedad por lograr o mantener una erección cuando tienen relaciones sexuales podrían formar un patrón de conducta por el cual se apresuran a eyacular, lo que puede ser difícil de cambiar.
  • Ansiedad. Muchos hombres con eyaculación precoz también tienen problemas de ansiedad, ya sean relacionados específicamente con su desempeño sexual o con otros asuntos.
  • Problemas de pareja. Si has tenido relaciones sexuales satisfactorias con otras parejas en las que no experimentaste eyaculación precoz, o sucedió pocas veces, es posible que los asuntos interpersonales entre tú y tu pareja actual contribuyan a que se presente el problema.

Causas biológicas
Varios factores biológicos podrían causar eyaculación precoz, por ejemplo:

  • Niveles hormonales anormales
  • Niveles anormales de sustancias químicas en el cerebro llamadas «neurotransmisores»
  • Inflamación e infección de la próstata o de la uretra
  • Rasgos hereditarios
Eyaculación Retardada
La eyaculación retardada, también conocida como ausencia de eyaculación, aneyaculación o incapacidad eyaculatoria, es una disfunción sexual incluida en la categoría de trastornos orgásmicos.

En términos generales se caracteriza por la imposibilidad que experimenta el hombre para eyacular. Se considera un trastorno sexual generalmente de origen psicológico, por lo que requiere de tratamiento especializado.

Diagnóstico y Tratamiento.
Se considera que la eyaculación retardada está íntimamente ligada a causas psicológicas, pero también puede relacionarse con motivos de orden orgánico. Un porcentaje elevado de pacientes presenta problemas hormonales subyacentes, mientras que otros muchos son víctimas de su propia obsesión por retardar la eyaculación al máximo creyendo que así aumentan el goce de su pareja. En este caso, el exceso de control sobre el proceso fisiológico desencadena la supresión del mismo.

También puede darse que esta patología se manifiesta temporal o circunstancialmente, asociada al sexo con una determinada persona y no con el conjunto de las parejas sexuales del paciente en cuestión. La inseguridad, las elevadas expectativas creadas o la percepción errónea del sexo pueden contribuir a elevar la presión experimentada por el hombre. Pero, sobre todo, la raíz psíquica de la eyaculación retardada se halla en los hábitos adquiridos mediante la masturbación. Los patrones adquiridos en la práctica onanista coartan sus reacciones físicas ante el estímulo externo. Si el hombre está acostumbrado a realizar movimientos rápidos y decididos, probablemente sufra dificultades para alcanzar el orgasmo si los movimientos del coito responden a un ritmo más lento o pausado.

En cuanto a las causas orgánicas, la disfunción podría estar debida por el uso y abuso de distintos tipos de sustancias psicotrópicas o fármacos agresivos (por ejemplo, los antidepresivos). Por otra parte, se han registrado determinadas enfermedades que pueden tener una incidencia negativa sobre el mecanismo que activa la eyaculación. Normalmente son de orden neurológico (tales que los accidentes cerebrales o la espina dorsal dañada). También puede deberse a un trauma severo en los nervios pélvicos, responsables de controlar los orgasmos.

Es importante detectar el origen de la patología en cuestión, pues de él dependerá el tratamiento aplicable. En el caso de deberse a razones psicológicas, será necesario intervenir desde el punto de vista de las terapias conductales. Sin embargo, si la motivación es puramente biológica u orgánica, el paciente habrá de someterse a un tratamiento farmacológico adecuado o a una intervención quirúrgica (ante daños en la espina dorsal o los nervios pélvicos) para intentar paliar los efectos de la eyaculación retardada.

Anorgasmia
La anorgasmia es la inhibición recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de excitación normal, y producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo. Es, junto con la falta de deseo, una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer.
Puede haber anorgasmia en el hombre, pero es menos frecuente y difícilmente diagnosticada, ya que se oculta tras el prejuicio erróneo de que la eyaculación es un orgasmo. Es cuando no se llega al orgasmo de manera «normal». El 5% de las causas de la anorgasmia son orgánicas y tienen que ver con el uso de drogas, fármacos, padecimiento de enfermedades crónicas, entre otros. Mientras tanto, el 95% responde a factores psicológicos tales como, ansiedades, depresión, mitos sobre la sexualidad, actitudes aprendidas y hasta creencias religiosas.

Causas de la Anorgasmia
En la fisiología del orgasmo femenino intervienen más factores que en el masculino, y por lo tanto es más compleja. Por ello, los trastornos del orgasmo son mucho más frecuentes en las mujeres. En ellas, el orgasmo se acompaña de una serie de contracciones reflejas de ciertos músculos genitales localizados en la vagina. Cualquier enfermedad o traumatismo en dicha zona, al igual que la ingesta de cualquier droga, e incluso algún fármaco concreto, pueden ser causas orgánicas que inhiban el orgasmo.

Orgánicas. Sólo representan un 5 por ciento de las causas. Enfermedades endocrinológicas (diabetes, etc.), neurológicas, ginecológicas, etc.

Psicológicas. Son las más frecuentes. Entre las principales:

  • condiciones culturales negativas
  • experiencias sexuales traumáticas
  • factores interpersonales
  • falta de información sexual
  • monotonía en la falta de concentración, angustia, etc.
  • ambivalencia respecto a su compromiso de cara a la relación de pareja, el temor al abandono, temor a afirmar la propia independencia, sentimientos de culpa relacionados sobre todo con las relaciones sexuales.
Vaginismo
El vaginismo es la imposibilidad de tener relaciones sexuales con penetración vaginal. “Lo llamamos primario, si se produce desde el inicio de las relaciones, y secundario, en aquellas mujeres que habiendo tenido relaciones con penetración, el dolor les impide tenerlas en el momento del diagnóstico”.
Técnicamente, “el vaginismo es una contracción involuntaria del músculo de la vagina (denominado músculo pubococcígeo) que produce dolor en la penetración, o incluso la imposibilita”.
El vaginismo es un problema importante, porque afecta a la dinámica sexual de la pareja, quedando oculto en la zona privada de la relación. “Es necesario contar que esto existe y que hay formas para solucionarlo. Por ignorancia o vergüenza las dificultades van creciendo en el seno de la pareja, que incluso puede acabar rompiéndose por falta de entendimiento”.
El dolor o la imposibilidad de poder practicar el coito suele producirle a la mujer sufrimiento, se sienten limitadas respecto a su sexualidad y ello suele causarles problemas en sus relaciones de pareja.

Por otro lado, las mujeres que padecen de vaginismo, suelen enriquecer mucho su sexualidad a través de caricias en la zona externa de su vagina y dedican tiempo a la exploración de sus cuerpos para lograr el placer. “Alcanzan el orgasmo y pueden tener una sexualidad satisfactoria, pero al sentir que no pueden culminar sus relaciones sexuales con la penetración, se suelen sentir angustiadas e incompletas en su vida sexual, sobre todo en el momento el que se plantean su maternidad”

Falta de deseo sexual
La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, muchas veces el ritmo de vida que lleva la sociedad actual no permite disfrutarla de forma plena. El estrés, la ansiedad o incluso las discusiones dentro de la pareja contribuyen a ello, por ejemplo, con una falta de apetito sexual. Esto no tiene importancia siempre y cuando sea temporal pero, si esta etapa dura más de dos meses, se trataría de un problema más serio que requiere la atención de un especialista, puesto que puede afectar a la calidad de vida y a la relación sentimental.

La forma más común de llamar a este trastorno es el de “deseo sexual hipoactivo”, que consiste en la ausencia o deficiencia de fantasías o interés para realizar algún tipo de actividad sexual de forma continuada, provocando malestar en la persona que lo sufre e interfiriendo de forma negativa en la pareja. Quien la padece, no consigue disfrutar del acto y tiende a evitarlo. Hay dos tipos de inapetencia: primaria, en la que nunca se ha sentido deseo, y secundaria, cuando éste ha desaparecido. Aunque los hombres también pueden tener este problema, es más frecuente entre las mujeres.

Las razones que llevan a esta disminución de la libido son diversas, tanto físicas como psicológicas, desde variaciones hormonales o la menopausia en el caso de la mujer, hasta una baja autoestima, ansiedad, estrés, depresión o la ingesta de determinados fármacos. También afectan los conflictos laborales, el cansancio, una escasa o nula comunicación entre la pareja o, incluso, la rutina.

Para identificar la falta de deseo sexual, el síntoma más significativo es un menor interés en el sexo, acompañado de una baja iniciativa a la hora de proponer actividades de este tipo o una mengua en el número de masturbaciones. Otra de las conductas por parte de la persona que tiene inapetencia es la de evitar las propuestas o situaciones que puedan desencadenar un encuentro, como acostarse cuando la pareja está ya dormida o manteniéndose ocupada para esquivar cualquier momento de intimidad.

Para poder poner solución a este trastorno, es necesaria la ayuda de un especialista que identifique el origen y, por tanto, realice un correcto diagnóstico. Por lo tanto, recibir terapia o acudir a un psicólogo especialista en salud sexual masculina es parte esencial para resolver el problema. Con el apoyo de este experto también se mejora la comunicación y se solventan los puntos de conflictividad entre ambos miembros de la pareja, imprescindibles para una relación sana.

Por otro lado, es importante redirigir la atención hacia lo sexual, con estímulos como los pensamientos eróticos, las caricias o masajes, es decir, potenciar las fantasías eróticas, la excitación, el orgasmo, etc. Pensando en el sexo de manera positiva se logrará desear las relaciones íntimas. Asimismo, métodos como la meditación o la relajación son buenos para disminuir la ansiedad y el estrés. O si el motivo de la disminución de la libido es un medicamento, el médico podría sustituir éste por otro fármaco que cumpla con el mismo fin terapéutico para así solucionarlo.

En cualquier caso, es primordial cuidar la relación de pareja y, por tanto, la comunicación entre ambos, gracias a la cual se puede advertir un problema a tiempo, como la falta de deseo. Si persisten éste u otros trastornos de disfunción sexual, lo mejor es solicitar ayuda profesional.

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Terapia Sexual

La vivencia de la sexualidad es el producto de un aprendizaje que, en ocasiones, puede involucrar situaciones que generan obstáculos de diversa magnitud en el disfrute de las relaciones, generando, entre otros, frustración, tristeza y evitación del sexo.

Aunque habitualmente se presenta en el marco de un trabajo conjunto, una terapia sexual puede ser tanto individual como de pareja.

La terapia sexual consiste en un conjunto de estrategias y técnicas terapéuticas. El objetivo es resolver los problemas que la persona tenga relacionados con su sexualidad.

El fin es que la persona goce de un alto bienestar general, durante sus relaciones sexuales y fuera de ellas.

Suelen trabajarse muchos aspectos de la vida de la persona. Temas como las creencias sobre el sexo, la sexualidad propia y en pareja, la educación sexual, los traumas, el trabajo y el contexto actual de la persona.

En este caso, el trabajo se orienta, en un plano individual, a la comprensión del problema sexual como un aprendizaje resoluble, al reconocimiento del propio cuerpo y sus sensaciones y a la adquisición del aprendizaje específico de índole sexual que estemos persiguiendo según el problema.

Los sexólogos clínicos nos encargamos de atender el área de salud sexual.

En Clínica Pérez Vieco, especialistas en el tratamiento de los problemas sexuales, sexólogos clínicos y sexólogas clínicos de alta experiencia nos ocupamos tanto del diagnóstico y tratamiento de las dificultades o trastornos sexuales, como de brindar un asesoramiento o counseling para ayudar las personas que consultan a disfrutar de su vida sexual plenamente.

En nuestro trabajo utilizamos un enfoque integrador y positivo, basado en métodos científicos, centrado en las necesidades de las personas que consultan, acompañándolas en el proceso para ayudarles a gestionar sus problemas, así como a promover el desarrollo de fortalezas y habilidades que les permitan disfrutar de bienestar psicológico y sexual.

 

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